Salvador Freixedo

Yo creo en el gran Dios que me ha creado,
pero no creo en la falsa enseñanza
de ser a su imagen y semejanza
pues Dios sería como yo, un pringado.

Alguien más en mi creación se ha mezclado
que no merece ninguna alabanza,
porque soy una triste mescolanza
de insignificante y de desgraciado.

Estoy sujeto a mil enfermedades,
un amigo me hado un golpe bajo,
soy un tipo de pocas cualidades

y hace un año que no tengo trabajo.
Si Dios tiene conmigo un parecido
temo que Dios también esté fundido.

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