Salvador Freixedo

EL PUERPERIO DE LUCÍA MÉNDEZ

Se lució Lucía Méndez cuando escribió en El Mundo sobre el puerperio de Soraya. Es de no creerse hasta qué punto una persona inteligente puede dejarse influenciar por cuatro solemnes disparates dichos por “expertos”. Las irracionales y antihumanas aberraciones defendidas por alucinados como Simone de Beauvoir, Margaret Sanger o Alfred Kinsey —véanse sus biografías—, encuentran en la Méndez un eco glorioso. ¡Cuánto disparate sublimado! Las tremendas falsedades de la ideología de género son para la columnista “hits” en la eterna lucha de las mujeres por la conquista de sus derechos. Pero Lucía Méndez, a la hora de señalar esos derechos, se equivoca y coge el rábano por las hojas.

A Lucía le acompleja ser mujer. Le gustaría ser un machito metrosexual. “Queremos ser iguales que ellos. Si los hombres no tienen estallidos hormonales, nosotras tampoco. Si ellos no experimentan cambios físicos ni psicológicos durante el embarazo y el parto, (!) nosotras tampoco. Si pueden ir a trabajar después de tener un bebé, nosotras también…”

La dignidad y el orgullo de ser mujer, en doña Lucía es secundario: “…somos profesionales con una amplia responsabilidad hacia el Estado […] no nos importa salir del hospital con la placenta aún caliente para ir al despacho. Como si no pasara nada”. ¡Muy bien dicho, Lucía. Eso es ser un hembro como Dios manda!

A veces tenemos la impresión de que la columnista está de broma: “No podemos defender la igualdad de hombres y mujeres si a las primeras de cambio nos cansamos del dar el pecho al niño cada tres horas, por no dormir, porque la cicatriz de la episiotomía escuece o porque duelen los pechos…”

Que no, Lucía, que no. Que no somos iguales por mucho que Kate Millet, Bella Abdug, Shulamit Firestone, Amelia Valcárcel y todas las locas del género lo postulen. Vergonzosamente, renuncias a la cualidad en que las mujeres superan de una manera excelsa a los varones, y es en su capacidad para la maternidad. Tienes un feo complejo antimaterno que deberías hacértelo ver

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