Salvador Freixedo

Viendo a un ovni, el hombre se arrodilló
porque creía ver algo divino,
y con un intelecto muy supino
enseguida una religión creó.

Y el bello ser que se le apareció,
que era altanero y de ánimo mezquino,
viendo al hombre tan necio y tan cretino,
ritos y sacrificios le exigió.

Así comenzaron las religiones:
Con la gran simpleza de los nativos
y el abuso de unos “dioses” bribones

que esclavizaban a unos primitivos.
Mas por encima de este doble error,
está el Todopoderoso Creador.

Más sonetos de Salvador Freixedo

EL TORO LANCEADO DE TORDESILLAS

Hay ritos de difícil alabanzaque aún perduran en las viejas Castillasy que se conservan en ciertas villascomo es el matar a un toro con lanza.

PEDRO ALMODÓVAR

La fama de Pedro sufre hipertrofia que le brinda una plebe aborregada, amante de lo feo y atontada que no recuerda cuando iba con cofia.